
Conversamos con Juan Pablo Sims, profesor de la carrera de Ciencias Políticas de la Facultad de Gobierno de la UDD, quien es un destacado investigador cuya formación se ha forjado entre Chile, Australia y China. Obtuvo la beca UDD para finalizar su doctorado en Política Internacional en Fudan University, uno de los centros de excelencia más importantes del Indo-Pacífico.
– ¿Podrías contarnos cómo fue tu inicio en la UDD y qué te atrajo hacia el campo de la política internacional?
Mi vínculo con la UDD viene desde 2010. Estudié aquí mi pregrado y, en rigor, nunca me fui del todo. Fui ayudante, participé en distintas actividades académicas, trabajé en la universidad en 2019, luego pasé al Ministerio de Relaciones Exteriores, y durante ese período seguí guiando algunas tesis de pregrado. Después regresé de manera definitiva. Entonces, mi relación con la UDD ha sido muy orgánica; en muchos sentidos, es mi casa.
Si pienso en lo que me atrajo inicialmente, diría que ya en 2010 el programa de Ciencia Política, que siempre ha sido mi principal área de interés, destacaba claramente. Eso no solo se ha mantenido, sino que se ha consolidado con el tiempo. Hoy, la Facultad de Gobierno es probablemente la mejor facultad de su tipo en el país, con una presencia muy fuerte en medios, investigación y docencia, además de programas acreditados al máximo de años.
Dentro de la Ciencia Política, me incliné por la política internacional porque es un campo donde las incógnitas suelen ser más esquivas que en la política doméstica. Hay algo particularmente desafiante e intelectualmente estimulante en tratar de despejarlas, y eso fue lo que me terminó de enganchar.
– En 2021 comenzaste tu doctorado en Política Internacional en Fudan University, una de las universidades más prestigiosas de Asia. ¿Por qué elegiste este destino y qué significó contar con el apoyo de la beca UDD?
Hubo dos motivos principales que me llevaron a elegir Fudan. Primero, porque es una de las universidades más destacadas de Asia en Ciencia Política y Política Internacional. Segundo, porque mi objeto de estudio es Asia, y China en particular, así que era una decisión muy natural: si uno quiere estudiar China en serio, qué mejor que hacerlo desde China.
Ahora bien, cursé gran parte del doctorado en un período muy excepcional: la pandemia. Todos sabemos lo complejo que fue ese momento en Chile, pero en China las dificultades fueron aún más marcadas debido a restricciones y regulaciones muy exigentes. Por distintas razones, eso hizo que el proceso fuera especialmente desafiante.
En ese contexto, el apoyo de la UDD fue fundamental. Sinceramente, sin ese respaldo, terminar el doctorado habría sido virtualmente imposible. Más que una ayuda complementaria, fue una condición clave para poder sacar adelante el proyecto.
– ¿Qué papel ha jugado la colaboración internacional para tus publicaciones? ¿Lograste generar redes de colaboración con otros estudiantes o académicos de Fudan University?
Ha jugado un papel central. Uno de los grandes beneficios de cursar un programa de estas características en el extranjero, y particularmente en China, es la enorme ventana que se abre para la colaboración internacional.
Gracias a esa experiencia, he podido publicar y trabajar con investigadores de países como Brunei, Pakistán, China, Malasia y Vietnam, entre otros. Eso, a su vez, se ha traducido en participación en conferencias y actividades académicas en Vietnam, China y Estados Unidos.
En ese sentido, el doctorado no solo fue una etapa de formación académica, sino también una plataforma para construir redes profesionales y de investigación de largo plazo. Sinceramente, habría sido mucho más difícil generar esas sinergias con colegas de Asia sin haber desarrollado esas redes durante mis años en Fudan.
– Ahora que has concluido tu doctorado, ¿Cómo planeas integrar esta experiencia en tu labor docente e investigativa?
Actualmente ya estoy trabajando en dos manuscritos de libro: uno basado en mi investigación doctoral y otro que me fue solicitado por Routledge sobre BRICS, un tema que he investigado en profundidad y en el que también han sido clave las redes que desarrollé en China.
En investigación, mi intención es justamente capitalizar esa experiencia internacional, tanto en términos de agenda temática como de colaboración académica. Haber estudiado y trabajado en ese entorno me permitió no solo profundizar en mis temas, sino también ampliar el alcance de mis proyectos.
En docencia, uno de mis intereses principales es desarrollar iniciativas de COIL con Asia. Evidentemente, eso presenta desafíos importantes, sobre todo por la diferencia horaria y, en algunos casos, el idioma. Por ahora es un proyecto que sigue en fase de planificación, porque coordinar instancias académicas con una diferencia de 12 horas no es simple, pero con suficiente flexibilidad, y probablemente con un modelo más asincrónico, creo que es perfectamente posible hacerlo funcionar.
Además, también tengo la intención de proyectar esta etapa hacia la docencia doctoral y la incorporación a claustros académicos. En ese plano, ya cumplo con el requisito de publicaciones, y actualmente me encuentro trabajando en el componente de obtención de financiamiento externo, que es una condición importante para poder ser elegible para ese tipo de iniciativas. Por lo tanto, mi idea es que esta nueva etapa no solo fortalezca mi trabajo en pregrado y magíster, sino que también me permita ampliar gradualmente mi contribución en espacios de formación e investigación de mayor nivel.
Gracias, profesor Sims, por compartir su trayectoria. Su camino refleja el impacto del apoyo institucional: una beca que no solo permitió culminar un doctorado en China, sino que también fortalece hoy la docencia, la investigación y la mirada global de nuestra universidad. En la UDD, apostamos por formar académicos globales, y usted es un claro ejemplo de ese compromiso.
Dirección de Gestión y Desarrollo de los Académicos (DGDA)